Metáfora
“Cuando plantas una lechuga, si no crece bien no echas la
culpa a la lechuga. Intentas encontrar las razones por las que no está
creciendo correctamente. Puede que necesite fertilizante, o más agua, o menos
sol. Nunca le echas la culpa a la lechuga. Sin embargo, cuando tenemos
problemas similares con nuestros amigos o familiares solemos echarles la culpa.
Pero si sabemos cómo cuidar de ellos, crecerán bien, como la lechuga. Culpar al
otro no tiene ningún efecto positivo, y tampoco lo tiene el intentar persuadir
usando razones o argumentos. Esa es mi experiencia. No culpar, no razonar, no
argumentar, solo comprender. Si comprendes, y demuestras tu comprensión, puedes
amar, y las cosas pueden cambiar.”- Thich Nhat Hanh.
La facilidad de no responsabilizarnos de lo que no ha salido
como se esperaba es común y si se encuentra algún otro involucrado puede ser la
salida hacia la libertad del problema, más no la solución de él, el querer
marcar la diferencia es la suficiente motivación para decidirse a tomar el
tiempo suficiente para que día a día se tengan progresos, un análisis del
estado actual con el ayer y así prontamente se detecten las anomalías para
corregir la falta de agua (conocimientos claros) o la impaciencia del jardinero
(la intervención del docente). Es utilizar la habilidad de la Empatía bajo la
premisa de la igualdad y la reciprocidad, la que nos den los mejores frutos y
grandes satisfacciones de haber formado parte de su crecimiento.
“Mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”.
(Confucio)
Imagen J. Hazell Estrella Mld Rz